Bendita Noche Buena

 

pesebre

Mañana naces Tú, Divino Niño Dios…

¿o es que no vemos tu nacimiento día a día?

Se abre el portal para ver que en la cueva,

en el interior de ella, nace el pesebre de Luz.

Todo era oscuro y frío,  no se podía mirar…

las actitudes de discordia entre hermanos,

fincaban un panorama sordo, que no escuchaba

al corazón, sino al canal puramente mental.

La confabulación, la pompa y el derroche,

la vanidad mundana parecían gobernar…

y la tragedia abría venas que dejaban sangre

en los niños inocentes, que perseguía el mal.

Cuevas oscuras donde no había posibilidad,

el ego triunfantemente dominando,

sembrando una herencia donde la esquizofrenia

mutilaba el sueño de convivir en Paz.

Cueva personal y colectiva, huellas vivas…

pasiones que provienen de la oscuridad,

que se apoderan de quienes contienen

esa herencia de ira, de dolor y de pesar.

Prisión que encierra entre las rejas

a la posibilidad de derribar las murallas del planeta.

Consumismo que esclaviza y el ego que marchita,

a la fuente bendita que nos limpia.

¿Será que ahora sí? ¿Será que no?

Dos pulsaciones surgen: el bien o el mal.

La sombra que se incrusta en cada cueva,

o el nacimiento de un fresco manantial…

Estrella que se adentra en la penumbra

y que en lugar de cueva, forma una gruta

que surge donde la humildad aflora.

Puerta abierta de par en par, ¡gran oportunidad!

El Niño Dios muy pronto nacerá

en quienes le lleguen a adorar…

Su ternura y sencillez nos ha de cautivar

y Su Divina Luz, nos ha de iluminar.

Pastores que desde la lejanía llegan

procesión donde se dejan las ofrendas…

Adoración y gratitud al Niño de Luz que renace

en esta Noche Buena… ¡Alabado sea!

Panderetas y ángeles que nos conectan,

camino de Luz que nos conduce

a la gruta bendita donde brilla el Mesías

y nos unifica como una gran familia…

La humanidad despierta, y yo estoy atenta,

para unirme a esta procesión y dejar al rencor.

Bendito despojo entre tantos otros,

que nos desviste, y enviste del verdadero oro.

Para recibir al Niño Dios,

hemos de perdonarnos y perdonar.

Para desarmar las cadenas de las guerras,

hemos de continuar, con su bendita obra de Amor…

Bendita bendición, ¡El Gran ejemplo de Jesús!

Bendita Noche Buena y bella la estrella,

que con su brillantez nos indica el camino

que nos lleva hacia Su Nacimiento.

Bendita Noche Buena… Bendito gesto de Luz,

escuchar al palpitar del noble corazón que late

en el Santo pesebre donde la ternura y la humildad,

nos invitan a ser sembradores de la Paz.