Alma mía…

amor bello

Escucho…

La sinfonía del alma

empieza a dialogar conmigo.

Dulce y sutil

es el sonido,

inconfundible vibración

que llega a mis oídos.

Su voz

surge con tanta claridad.

La escucha el sol,

la flor y el ave,

también el manantial.

Un niño y una niña

que juegan y que ríen,

tocan la flauta

donde la mariposa

revolotea

con primor…

Sentir Su voz

es como un verso,

que canta a Dios

y al Amor.

Besos, delicadamente

tiernos.

Alma que palpita

y que canta

desnuda en la pradera

donde la niña juguetea.

Serenata de estrellas,

mientras la luna

empieza a surgir.

Alma mía, serena

y clara.

Alma dulce,

amiga entrañable…

¡Gracias por existir!