Árbol, que Yo Soy…

arbol que Yo Soy

Árbol mío, ¡eres grande!

Semilla bendita y bendecida

que hizo brotar raíces verticales.

Río que amorosamente le nutrió,

Tierra dulce que surge de la miel

donde el Amor se gestó.

Besos que alimentaron a la savia,

flujo sagrado que nos conecta

de raíz, hasta la exuberante copa.

Raíz que para subsistir,

tomó del elixir sagrado que encontró,

sin discernir a veces, su composición.

¡Árbol mío…! De tronco grueso,

fuerte ante las tormentas y marejadas.

Betas que revelan la experiencia.

Árbol que me constituye, Vida

que me amalgama entre su sombra.

Ramas que me descubren,

para que pueda ver al sol.

Música, poesía, laboriosidad, mentiras,

deleites, pasiones, Amor y ego…

dualidad que me forma y me deforma.

Ramas que se doblegan ante el pesor,

y que caen cumpliendo una función.

Otras, que rectas son la esperanza

que nos salva… de caer y ser balsa.

¡Árbol mío! Tu raíz me lacta y regala

una historia y herencia ancestral

que bendigo y honro sin exclusión.

Tu majestuosidad hace brotar el aroma

de los gajos de botones, que mañana,

serán flor… Árbol mío, raices que bendigo.

Cosecha del árbol bendecido que yo Soy.