En el Nido de nuestras Vidas…

En la Gran Matriz de nuestro hogar la Tierra — la incubadora por excelencia de nuestra vida terrena—, existe un momento para la fertilidad, que es el despertar de la primavera.

La Naturaleza ha estado durmiendo en estado latente. En ciertos lugares sin lluvia, aquel verde se volvió agreste, o de alguna manera yace aún bajo la nieve en un invernadero gélido, esperando la primera gota de lluvia que le despierte. Hay períodos de gestación en los ciclos de Vida y abrir la Consciencia de nuestra unidad con La Madre Tierra que nos gesta y provee de tantos regalos, como reconocer y agradecer su Amor al lactarnos y brindarnos lo que necesitamos para existir, es entrar en sincronía con el milagro de existir.

El Nido de Pascua contiene huevos con embriones que laten al unísono con el Universo y reconocer que cada día se tiene la oportunidad para latir en resonancia con el Amor, como el núcleo del nido, es elegir en Consciencia el abono y la fertilización de este nido grandioso al cual pertenecemos, para renacer cada día a la Luz de la Primavera que somos.

Existen rituales mágicos de fecundidad y Gratitud desde la Concepción Maya, que nos conectan con la Consciencia y el Espíritu Cósmico, rindiendo homenaje al Abuelo Sol y a los elementales que nos proveen de Vida. Se honra a la Tierra, se le mira, se reconoce y agradece su legado, se le brindan ofrendas simbólicas poniendo en marcha a la reciprocidad. ¿Le honramos nosotros? ¿Barremos nuestra basura mental, para no ensuciarla más? ¿Estamos conscientes permanentemente de su belleza y pureza sin igual? ¿Le respetamos? ¿Cuidamos con sutileza a la Vida que brota del bendito cascarón y les hacemos crecer con la sutileza de Dios?

Despertemos a la Primavera de nuestra vida, como lo hacen las aves de sus cascarones y fertilicemos con Alegría y Amor el nido, como lo hacen los conejos que se procrean abundantemente. Fecundemos a esta Primavera y hagamos que renazca la flor del cerezo en nosotros, abonando con gotitas de Amor nuestra Vida, para que podamos agregar a la bella floración de La Creación, la miel donde llegarán las aves a fecundarse de mas Vida. Y ahora vayamos a bendecir a la Primavera que brota en gajos de flores multicolores en el prisma de nuestras Vidas…

El “Chirri” de la Semana Santa…

Ha cavado un largo túnel

la chicharra…

No es cierto que ella viva

solamente durante la Cuaresma.

Lo que ocurre es que,

tras un año de vivir

bajo la tierra,

ha asomada su cabeza…

Y esta mañana,

por vez primera la he escuchado.

Trepa al árbol

que ahora viste de amarillo

y que luego de la lluvia

ha despertado

a tan hermosa trepadora.

En su sien,

hay un triángulo sagrado.

Unos dicen, son tres ojos…

Y otros hablan:

“son los clavos de Jesús”.

Porque curioso es,

que ellas surgen justamente

cuando es Semana Santa.

Los abuelos han narrado

que los timbales de su canto,

se exacerban, en la hora nona

de cada Viernes Santo.

Cuatro alas trasparentes,

revolotean cual si helicópteros

entre el jocotal y los árboles de mango.

Se prenden de tal forma,

que no les puedes desprender.

Y su ritual de apareamiento,

es el concierto que se escucha

en este tiempo…

Si te acercas donde están,

se vuelven invisibles.

Pues ni les ves, ni les escuchas.

Y aunque estridulan,

ejecutan una melodía única.

Su serenata alegra a la Tierra,

que fecunda huevecillos

que desde su matriz,

nos regala, un concierto de percusión.

“Chirri Chirri”, es su voz.

Las chicharras han brotado

entre el naranjal.

Su “Chirri”, tiene un aroma

a azahar, y ahora se camufla

entre el jazmín…

 

 

 

 

 

 

 

Amándonos…

creacionfuen

Si los Seres humanos obráramos centrados desde el corazón, el palpitar de nuestro mundo sería el Amor sin condición y unidos en un mismo corazón, el planeta sería el nirvana de una perfecta obra donde la humanidad co crea la verdad que yace en el corazón.

La niñez y nosotros…

Niño indigo

La lluvia que reverdece al planeta, es la niñez… Con cada niño y niña, cual si gotas puras y transparentes, el mundo recibe Ángeles en su seno. Los adultos hemos de discernir que el manantial que ellos son, se ha de cuidar y hemos de dejar de contaminarle, para que fluya con el propósito Divino de cumplir misiones trascendentes de Paz y no de odio; aprendiendo mas de ellos, que ellos de nosotros, para que no se mute la Vida de este bello planeta que nos resguarda y merece vibrar en el Amor fraternal.

Entre bosques…

hoja otoño

De tonalidades oro se ha vestido este intenso otoño, aunque el verdor de los pinos aún sobresale tocando al cielo completamente azul. Ni una sola nube se ha formado ante la plenitud de un sol que lanza sus primeros rayos, intensamente luminosos, limpiando cualquier niebla.

Dorada es la campiña, en ella hay una multitud de granjas y lineas de forraje recogido cual si borlas que al girar parecen gigantes pelotas. Techos triangulares verdes y rojos, para que la nieve no se detenga, cuando el invierno en unas cuantas horas llegue.

Prados extensos muy bien recortados que más parecen alfombras, donde crece el maíz amarillo de grandes granos, las calabazas que van desde las más pequeñas, hasta las que no alcanzo a sostener, por ser inmensas en proporción y en peso. Manzanos y viñedos que ya duermen, luego de una cosecha tan dulce que disfrutó mi paladar.

Bodegas de bodegas y lugares preciosos entre lagos y en la cercanía a bosques interminables, donde se cata la exquisitez del vino, como una experiencia sensorial de aromas y sabores, de tonos ámbares o intensamente dorados, símiles al oro del otoño que se observa trasluz, cuando giro en círculos la copa.

Viajo en el tren entre una campiña que hace poesía… El césped aún brilla por el hielo sutil que anoche ha caído, besando a una Naturaleza en armonía con la Vida. El Giant City Park y sus alrededores albergan abundantes poblaciones de venados, los que al cruzar por las calles y entre las bastas planicies, no se acaban de contar, pues son interminables.

Un pareja de castores en posición bípeda, en medio del bosque y ya de tarde, se ha quedado grabada en mi Ser, cuando precisamente saboreaban su suculento manjar: la corteza interior de los maderos que caen. Cual si un gran señor, el castor grande y de pie, inmóvil se quedó al notarnos, mientras que nosotros lo disfrutamos tanto. Y otra de tantas noches, siempre en el corazón de ese bosque tan mágico, apareció un mapache adulto, merodeando por donde tuvimos que detenernos muy quietos, adonde entre los árboles finalmente se internó…

Largas horas de tren entre bosques desnudos, donde busco un venado de cola blanca, típico de esta zona, aunque en las cercanías, en Wisconsin, entre los jardines de las casas se han visto a tres venados albinos, tan blancos como la nieve misma que pronto caerá. Que misterioso es el bosque, que teje bajo sus sombras, vertientes pequeñas y anchas de agua clara y fría, donde el castor hace fiesta con las algas y hojas húmedas. Y donde el águila y el halcón, bajan desde las alturas, mientras un conejo cola de algodón, se les escapa y llega a su cueva.

Hasta la vista amigos, que en algún momento del tren del camino de la Vida, nos reencontraremos en alguna estación…

Un verdadero tesoro…

bendiciones...

Un verdadero tesoro,

el oro puro

que no se guarda,

porque no tiene precio…

Oro que se incrusta

en los árboles,

que no son para siempre…

Ecosistema humano,

que aún no discierne

el movimiento a realizar.

Oro, que se pierde,

por negligencia

e inconsciencias…

Por abusos de poder

y creer que,

hay dueños de bosques

y de ríos,

que se maltratan.

De manantiales

que al bajar,

encuentran pesticidas

y lo antinatural.

El oro puro,

es la vida.

No es la moneda,

¡Ah gente ingenua!

De metal no se vive,

ni de guerras…

Cuántas joyas he encontrado…

otoño y yo

He recogido entre mis manos,

a la estación de este otoño.

Aquí están los abedules amarillos,

el abeto y los bosques de arces rojos.

Las huellas de las ardillas

han dejado plasmada a la alegría…

Y el canto de las aves y sus nidos,

son música que ha llegado hasta mi tacto.

No he tenido que subir,

a cada copa frondosa de los árboles.

Ellos se han desnudado

y tengo al oro entre mis manos.

En estas hojas hay memorias

de venados, de castores y de pumas.

De cada vida que palpita

y que se esconde, para invernar.

En cada hoja oro o escarlata,

y en cada rama, el bosque mira y habla…

El viento sopla y el riachuelo,

pronto pronto, se congelará.

He recogido con mis manos,

estas joyas que el bosque me ha regalado.

Ahora mi hogar es el bosque

y yo soy, cada memoria que he guardado.

Luna lunita…

luna-niño2

Luna lunita,

dime qué has hecho,

para estar tan cerca.

Luna redonda,

si ayer eras solamente

una sonrisa…

Ah, ya sé,

fuiste tú, la que se comió

el pastel de mamá,

Luna lunita,

frente a ti, parezco

una hormiguita.

Enviando Luz hacia todos los rincones de la Tierra…

corazon planetas

Si ahora valoramos y agradecemos a este instante; este momento presente obra con toda su bendición sobre nosotros. Es, como si cayera una lluvia de Gracias sobre nuestras Vidas…

Si agradecemos al unísono como ciudadanos del planeta Tierra, por tantas bendiciones y por todo acto de Vida, se gesta una lluvia de Gracias mundiales que se expanden para bendecirnos, sin excepción alguna.

Sublime es la energía de la Gratitud, ella nos envuelve en su halo de Luz.

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