Aprendiendo a soltar…

mariposa atada a una piedra

Había una vez un joven que por buscar aceptación se dejó colocar tantos lazos para agradar a los demás, entonces como puedes imaginar, las ataduras de los otros le movían para un lado y para el otro, cual si fuese una marioneta que es manejada por el movimiento de quienes viven para controlar.

Pasó un ave y al verle tan enredado con esa infinidad de cuerdas sin poder avanzar, le dijo: “¿Te corto con mi pico esos lazos que no te dejan caminar?”. El joven dijo “No”, y siguió atado en el mismo punto donde aprendió a vivir. El tiempo transcurrió y quienes le movían a su antojo, porque él se dejaba llevar, se fueron cansando de desenredar tantos lazos para jugar con él, les tomaba mucho tiempo y decidieron partir.

Así fue como llegó una joven y al verle hecho un nudo, tomó una tijera para cortar todas sus pitas y como había aprendido a vivir atado, el joven se cayó. Entonces la Vida le enseñó que esa caída era la oportunidad para aprender a dar un paso por si mismo: tembló de miedo, lloró, quizo volver a colocarse los lazos, gritó llamando a quienes le había manejado y el silencio llegó.

Nuevamente pasó el ave y le preguntó: “¿Qué haces detenido sin lazo alguno que te ate?”. Él extrañado se miró sin cuerdas e intentó levantarse por si solo y aprendió que la Vida es hoy y que sin importar lo que hemos vivido y nos ha ocurrido, depende de nuestras actitudes retirar algún lazo que en este instante no nos deja avanzar…

Y el joven comprendió que no hay atadura alguna, si no nos hacemos correspondientes ante tanta creencia limitante y empezó a danzar y la danza de la Vida le encontró…

El bosque y nuestra existencia…

rio y reflejo cielo

Existen momentos en los que el viaje de la Vida nos sitúa entre el lenguaje sutil de las hojas oro y escarlata, que se desprenden cual si lluvia de los árboles, para besar al riachuelo y finalmente volverse humus.

La Vida me sorprende entre una naturaleza desvestida por el viento… Camino ahora entre el chasquido mágico de las hojas tostadas, que se suavizan al navegar entre la claridad de algunas vertientes transparentes, donde mañana la nieve cubrirá.

Tal parece que el viento juega con las hojas haciendo remolinos que las transportan a un destino, donde antes verdes, era imposible arribar… Allá en las alturas, el bosque era el cielo, las águilas y la Vida era el nido que daba luz a las aves que adornan este entorno con su voz existencial.

La Vida es cual si el bosque que alberga un sin fin de manifestaciones que viven a la intensa clorofila bajo un candente sol. Al cielo azul. Al venado de largas astas y a sus crías… Y la Naturaleza cambiante constantemente nos sitúa en este instante, en el que la Vida es un suspiro que se funde en la corriente de agua clara con las ranas que emanan y saltan, con el pez y los insectos que en las copas de coníferas, allá en las alturas, no parecían existir.

Así nuestra existencia, en la verde primavera salta cual si la ardilla y en el verano ofrece una floración extraordinaria, que aunque quisiéramos detener, todo cambia y nada es para siempre… En el otoño, la vida es cual si las hojas que lentamente parecen detenerse entre el aire, antes de caer, para revisar su vuelo como hojas y finalmente descansar entre un lugar donde llega la serenidad; como la misma que experimento ahora que me fusiono con la voz del bosque que vive su metamorfosis y lega su existir a más vidas.

Así la Vida, fluida, sin resistencia, ni la creencia de que seremos eternos en esta forma… El bosque nos ofrece esta hermosa lección, de soltar y vivir este presente hermoso inhalando en Gratitud, sin apegarnos a algo que, banal, pesa demasiado, para ser libres y vivir el viaje de ser semilla y tronco, árbol y ramas, hojas frondosas que albergan a polluelos, y luego, experimentar este viaje de desprendernos, para nutrir al suelo que nos vio nacer.

Agradeciendo al camino…

rosa, libro y cisne

El viaje de la Vida ofrece momentos tan mágicos, como también instantes retadores… La lección es hacer interminablemente bellos, esos segundos paradisíacos donde fluidamente navegamos. Y si para llegar a la rosa, nos espinamos, honrar a la espina y al aprendizaje, es un recorrido que no cuestiona, sino que, aprende y agradece.

Después de todo, si no nos espinamos, cómo aprendemos a sanar y a llegar a nuestra esencia, es decir, para el caso, a la rosa de mil pétalos que germina en nuestras aguas…

Bello andar y que en el jardín de la Vida, encontremos a la miel que endulza y transforma lo que toca…

El boomerang de la Vida.

Si no se honra al Ser y se entra en la fábrica de “haceres y teneres”, la producción mental hará mil productos desechables que gobiernan cada paso.  Así, el camino contendrá una ola de desechos que como consecuencia caerá sobre nosotros.

Castaway businessman in a sea of papers and files

Castaway businessman in a sea of papers and files

 

 

 

 

 

 

 

La Vida y el café.

pareja-sonriente-tomando-un-cafe_1098-411

Comienza

a liberar su aroma,

el café que recién

acabo de moler.

Mi hogar

se perfuma ahora,

con esta esencia

fresca y deliciosa.

En la cocina

calienta la pequeña cafetera,

mientras el ambiente

nos remite,

al cafetal del volcán.

¡Que delicia!

Mis papilas gustativas

se preparan…

Acerco la taza

e inspiro lentamente,

y entre cada sorbo

percibo el nuevo aroma.

El café

que bebo ahora,

es como la vida misma.

Por instantes,

ambos son tan dulces.

Y en ciertos sorbos,

lo amargo sobresale.

Lo cierto,

es que también poseen

algo de ácido.

El café hecho en casa,

es tan mágico…

Inspira e invita a los amigos

a sentarse a platicar,

como ocurre cuando de sorbo en sorbo,

surge la poesía.

Y es que el café y la literatura

son hermanos.

Y hablando de la vida y de café,

el sorbo de ahora sabe a miel…

Inhalando a Dios…

inhalando

Inhalo

y la Vida

me obsequia

el olor

a yerba fresca.

Al acercarme

al mar,

la inhalación

de la ola

sabe a sal.

Si estoy

en el rosal

de mamá,

el perfume

se impregna

en los poros

de mi piel.

Donde la abeja

me da besos

de miel…

Inhalo

y la brisa fresca

del bosque,

expele el aroma

a coníferas.

Y mientras

el jazmín

se expande,

cual si nieve

se deshoja

deliciosamente

sobre mi frente

soñadora.

Embriagante es,

su aroma.

Inhalo

y todo lo que

que respiro,

palpita y llega

a mi corazón.

Inhalo

al Amor

y su cosecha,

sabe

a Dios.

Anoche, me ocurrió un milagro.

manos de Dios

Hace apenas unas cuantas horas, cuando me dirigía hacia El Santísimo para agradecer a Dios, por tantos regalos que nos da, me ocurrió algo totalmente inesperado… Y es que ayer hubo un llamado en mi interior, de buscar un templo para fundirme desde la Gratitud, con la energía que se ancla en un lugar sagrado donde tantas almas confluyen para orar.

Cuando llegué al parqueo de dicha iglesia, lo encontré saturado de autos, a tal punto que no había donde aparcar mi carro, así que sin vacilar opté por visitar otra iglesia cercana a la zona. Cuando me detuve frente a un semáforo en las cercanías hacia mi segundo destino, esperando que la luz roja cambiara a verde, en fracciones de segundos a una gran velocidad se lanzó un bus pasando tan cerca de mi, que sólo agradecí que no me tocara.

Lo que no sabía, es que de inmediato a ese bus venía otro autobús tratando de alcanzar al primero, a gran velocidad… Y lo que no entiendo desde mi mente racional, es como si lo tuve totalmente enfrente a mi timón, ya sobre mi auto directo a colapsarme de frente montado sobre el vidrio delantero, al cruzar en diagonal a mí, y cerrar mis ojos percibiendo un impacto colosal, no ocurrió, y aquí estoy escribiendo estas lineas.

La mente palpa algo evidente a los sentidos, que sin explicación, no sucede. Sin lugar a duda, lo que me ocurrió anoche, fue un milagro. Es asombroso, inesperado, excepcional y es que el milagro va más allá de cualquier campo posible percibido por los sentidos y se manifiesta por intervención Divina. Es una obra que te hace experimentar que la Vida tiene magia y misterio sagrados.

Todavía tengo la sensación de mis ojos cerrados esperando el estruendo del bus que vi, totalmente frente a mi, sí, ese autobús que Jesús, retiró de mi. Todavía me quedo estupefacta agradeciendo ese hecho que no se dio y agradezco infinitamente la asistencia Divina que en una mili fracción de segundos me apartó tan evidentemente de recibir un impacto, que no me tocó.

Por siempre quedará grabada en mis células, la proporción de este hecho inexplicable sobrenatural y por ello deseo compartirlo con ustedes como un testimonio más, de que anoche Dios me regaló este milagro, para que todavía transite por estos lados, viviendo cada instante en Gratitud, porque Dios nos envuelve constantemente en Su Divina Protección y en sus grandiosos milagros.

Reconociendo…

la Creacion

Este momento es tan mío, que celebro a mi Vida y a tantas maravillas que la Creación me obsequia. El Sol me brinda su tibieza, las aves me cantan, Dios me regala los mas bellos ramos de flores de todos los colores y la brisa sutilmente me acaricia…

Que hermoso es recibir tantas manifestaciones de Amor en un solo instante y de momento en momento, aprendo y comprendo que esta existencia es una oportunidad perfecta para agradecer y para fundirnos desde el corazón, que todos somos, con el infinito Dios y sus magnificentes obras de Amor.

Las tendencias y excesos.

maletas

En cuanto más consumo, más me consume el mercado de consumo y ya en las fauces del consumismo, me vuelvo un objeto consumible y desechable. De allí la importancia de no andar por la vida prestándonos a sostener las marcas o tendencias y a los excesos, que sólo traen más pobreza.

El otro día me encontré con una joven que portaba tantos relojes, a manera de pulseras, que parecía un reloj lleno de agujas que marcan incesantemente el tiempo… Ya gobernada por los minutos de cada uno de los relojes que mostraba, se olvidaba de sintonizar su vida con el viento, con la Tierra, el incesante canto de las aves, el río que fluye y con la libertad que no permite ser esclava.

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