Un verdadero tesoro…

bendiciones...

Un verdadero tesoro,

el oro puro

que no se guarda,

porque no tiene precio…

Oro que se incrusta

en los árboles,

que no son para siempre…

Ecosistema humano,

que aún no discierne

el movimiento a realizar.

Oro, que se pierde,

por negligencia

e inconsciencias…

Por abusos de poder

y creer que,

hay dueños de bosques

y de ríos,

que se maltratan.

De manantiales

que al bajar,

encuentran pesticidas

y lo antinatural.

El oro puro,

es la vida.

No es la moneda,

¡Ah gente ingenua!

De metal no se vive,

ni de guerras…

Cuántas joyas he encontrado…

otoño y yo

He recogido entre mis manos,

a la estación de este otoño.

Aquí están los abedules amarillos,

el abeto y los bosques de arces rojos.

Las huellas de las ardillas

han dejado plasmada a la alegría…

Y el canto de las aves y sus nidos,

son música que ha llegado hasta mi tacto.

No he tenido que subir,

a cada copa frondosa de los árboles.

Ellos se han desnudado

y tengo al oro entre mis manos.

En estas hojas hay memorias

de venados, de castores y de pumas.

De cada vida que palpita

y que se esconde, para invernar.

En cada hoja oro o escarlata,

y en cada rama, el bosque mira y habla…

El viento sopla y el riachuelo,

pronto pronto, se congelará.

He recogido con mis manos,

estas joyas que el bosque me ha regalado.

Ahora mi hogar es el bosque

y yo soy, cada memoria que he guardado.

Luna lunita…

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Luna lunita,

dime qué has hecho,

para estar tan cerca.

Luna redonda,

si ayer eras solamente

una sonrisa…

Ah, ya sé,

fuiste tú, la que se comió

el pastel de mamá,

Luna lunita,

frente a ti, parezco

una hormiguita.

La Vida y el café.

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Comienza

a liberar su aroma,

el café que recién

acabo de moler.

Mi hogar

se perfuma ahora,

con esta esencia

fresca y deliciosa.

En la cocina

calienta la pequeña cafetera,

mientras el ambiente

nos remite,

al cafetal del volcán.

¡Que delicia!

Mis papilas gustativas

se preparan…

Acerco la taza

e inspiro lentamente,

y entre cada sorbo

percibo el nuevo aroma.

El café

que bebo ahora,

es como la vida misma.

Por instantes,

ambos son tan dulces.

Y en ciertos sorbos,

lo amargo sobresale.

Lo cierto,

es que también poseen

algo de ácido.

El café hecho en casa,

es tan mágico…

Inspira e invita a los amigos

a sentarse a platicar,

como ocurre cuando de sorbo en sorbo,

surge la poesía.

Y es que el café y la literatura

son hermanos.

Y hablando de la vida y de café,

el sorbo de ahora sabe a miel…

Inhalando a Dios…

inhalando

Inhalo

y la Vida

me obsequia

el olor

a yerba fresca.

Al acercarme

al mar,

la inhalación

de la ola

sabe a sal.

Si estoy

en el rosal

de mamá,

el perfume

se impregna

en los poros

de mi piel.

Donde la abeja

me da besos

de miel…

Inhalo

y la brisa fresca

del bosque,

expele el aroma

a coníferas.

Y mientras

el jazmín

se expande,

cual si nieve

se deshoja

deliciosamente

sobre mi frente

soñadora.

Embriagante es,

su aroma.

Inhalo

y todo lo que

que respiro,

palpita y llega

a mi corazón.

Inhalo

al Amor

y su cosecha,

sabe

a Dios.

La frecuencia de la Paz.

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Hay un canto

celestial…

Una nota musical

que nos eleva.

Un sonido

vibratorio

angelical…

Un concierto existencial,

que se escucha

desde adentro.

El tenor,

es el noble corazón…

y el coro,

es el eco que ha surgido

en el teatro de la Vida.

Un latido

que se olvida

y que cuando se conecta,

todo es fiesta

y armonía…

Hay un canto

que es sagrado,

porque es Dios

su director.

Y si dejas

a la bruma,

en la Paz

le escucharás.

Aqui estoy…

morros

Aquí estoy,

en el vaivén

de una hamaca

que se mece

con la brisa

de las olas…

Bajo la sombra

de un árbol

que canta y guarda

a los pichones

que empiezan

a saltar sobre sus hojas.

A picotear

las gigantes borlas

que brotan cual si joyas.

Aquí todo es poesía…

Caracoles, conchas

y peces que retozan.

El mar inspira

y con el sol,

viste de plata hoy…

La marea va y viene

mientras la gaviota

se suspende

entre la corriente

del viento

que no deja de mecerme.

Cangrejos que vigilan,

estrellas y canegues,

¡el arrecife al frente!

Peces azules

que se esconden…

Rememorando al volcán

que edificó

esta guardería sagrada

donde surgen tantas vidas…

¿Mi vuelo o aquel peso…?

juan gaviota

Ayer te miré,

mas algo en ti

no me agradó…

Había un algo

que no me permitía

mirarte desde el corazón.

La Vida transcurrió

y nuevamente

me expuso ante tí,

y esta vez, me dijo:

“puedes mirarle como ayer,

o desde hoy…”.

Como todo cambia,

solté el ancla

y algo en mí, ocurrió.

Ya mas liviana

sin aquel peso de acero…

seguí a la gaviota,

volé con ella

y por primera vez,

le vi, como se ve.

En él hay una Luz,

que antes no vi.

Y las cadenas que tenía

cuando esto sucedió,

se soltaron.

Y desde ese día

le pido a la gaviota

que sin peso vuela,

que volemos juntas para ver

desde la altura,

a la esencia mía

en cada Ser…

Se marcan más cada día…

viejecito

Se marcan más cada día,

las grietas de la vida

que he vivido, en mis mejillas…

Ellas me son tan familiares,

sí, tan cercanas a mi son,

que van todo el tiempo conmigo.

Cuando hace frío o es verano,

cuando el tiempo está sombrío

y cuando río, se manifiestan tanto.

Surcos de ciertos errores

que con el paso de los años,

contemplo como oportunidades

que le dan brillo a mi espíritu.

Se marcan más cada día

estas grietas que yo amo,

ellas son el testimonio

de que honro al dolor, como al Amor,

tal cual me amo..

Sin niñez…

niños de la calle

Niños de miradas

cansadas…

Tiernos y como adultos,

¡Sin niñez!

Con hambre

de ser amados

y a ser sostenidos por brazos,

que no les dejen caer.

Cientos y miles

de huellas son,

las que se graban

en el ardiente pavimento,

que se calienta

aún más,

con la violencia

que cada día se exacerba.

Niñas que sueñan

con jugar…

Niños que trabajan

sin cesar…

Niñez que se expone

entre un caos ahumado

y el ruido estridente,

donde un balazo desperdigado

pueda caer…

Niños pequeños que tiemblan,

y que respiran la pega loca,

para hipnotizar su dolor.

¡Ah demencia!,

la que se apodera del planeta

y que en lugar de protegerles,

no les ve.

El mundo requiere

de gran dosis de Consciencia,

para prohibir que se les trate así.

El planeta grita: “Cuídenles…”.

Mírenles. Acójanles.

Ámenles. No dejen que se sequen,

cuando ellos son fuente de Amor.

Transfórmense,

para que florezca un jardín

 de alegrías, en el que ellos sean

las verdaderas joyas

de la Vida.

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