El “Chirri” de la Semana Santa…

Ha cavado un largo túnel

la chicharra…

No es cierto que ella viva

solamente durante la Cuaresma.

Lo que ocurre es que,

tras un año de vivir

bajo la tierra,

ha asomada su cabeza…

Y esta mañana,

por vez primera la he escuchado.

Trepa al árbol

que ahora viste de amarillo

y que luego de la lluvia

ha despertado

a tan hermosa trepadora.

En su sien,

hay un triángulo sagrado.

Unos dicen, son tres ojos…

Y otros hablan:

“son los clavos de Jesús”.

Porque curioso es,

que ellas surgen justamente

cuando es Semana Santa.

Los abuelos han narrado

que los timbales de su canto,

se exacerban, en la hora nona

de cada Viernes Santo.

Cuatro alas trasparentes,

revolotean cual si helicópteros

entre el jocotal y los árboles de mango.

Se prenden de tal forma,

que no les puedes desprender.

Y su ritual de apareamiento,

es el concierto que se escucha

en este tiempo…

Si te acercas donde están,

se vuelven invisibles.

Pues ni les ves, ni les escuchas.

Y aunque estridulan,

ejecutan una melodía única.

Su serenata alegra a la Tierra,

que fecunda huevecillos

que desde su matriz,

nos regala, un concierto de percusión.

“Chirri Chirri”, es su voz.

Las chicharras han brotado

entre el naranjal.

Su “Chirri”, tiene un aroma

a azahar, y ahora se camufla

entre el jazmín…