Desde las profundidades…

diamante el que va

Si en la profundidad se encuentra a la serenidad, ¿para qué entonces buscar a lo superficial?

Lo profundo es el latido del corazón, que silente y en sintonía con el Cristo que mora en nuestro interior, nos habla la verdad.

Seamos Su voz y obremos desde el centro sagrado del silente corazón.