El infinito…

el infinito

 

El infinito

se plasma

en la vibración

de una poesía.

En

la tecla

sagrada

que Dios canta.

En el ave

que la entona,

y en el viento

que la susurra

a mis oídos

y con dulzura

abraza

mis sentidos…

En las aguas

que danzan,

y en la llama

que transmuta

lo que no

le honra,

ni le mira,

ni hace honor

a esta

bendición Divina.

El infinito

mora

en el beso

lleno de dulzura,

y en el Amor

que arde

y que anhela,

que lucha

fervientemente

para que

se plasme,

y sea en ti,

en mí,

en cada Ser

la perfecta

obra de Amor,

donde nos recibe

Dios.