… flotando

Kagaya

… y esas lágrimas que fueron derramadas por aquella joven, limpiaron tanto su dolor, que al empezar a agradecer se transformaron en un gran río entre el cual flota y disfruta sin peso alguno, de este instante de su vida.

Bella la lágrima, como hermoso el río y aquella joven ahora experimenta la liviandad y la quietud.