La Vida y el café.

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Comienza

a liberar su aroma,

el café que recién

acabo de moler.

Mi hogar

se perfuma ahora,

con esta esencia

fresca y deliciosa.

En la cocina

calienta la pequeña cafetera,

mientras el ambiente

nos remite,

al cafetal del volcán.

¡Que delicia!

Mis papilas gustativas

se preparan…

Acerco la taza

e inspiro lentamente,

y entre cada sorbo

percibo el nuevo aroma.

El café

que bebo ahora,

es como la vida misma.

Por instantes,

ambos son tan dulces.

Y en ciertos sorbos,

lo amargo sobresale.

Lo cierto,

es que también poseen

algo de ácido.

El café hecho en casa,

es tan mágico…

Inspira e invita a los amigos

a sentarse a platicar,

como ocurre cuando de sorbo en sorbo,

surge la poesía.

Y es que el café y la literatura

son hermanos.

Y hablando de la vida y de café,

el sorbo de ahora sabe a miel…