Volver a Ser, la miel…

que-es-la-libertad

Memorias…

Si, dulces son,

las que encuentro

en este ahora

donde la miel

ha llegado al paladar

del Amor,

que no se condiciona.

Expectativas

que en un ayer…

me dominaban,

me aniquilaban,

dolían, en lo mas profundo

del ego,

que no es mas que apego

y un loco deseo.

Desamor

que nos hace creer

en la ilusión…

Vivencia que nos enreda

en la vanidad mundana.

La que gobierna

desde la infancia

a una sociedad extraviada.

El Amor es sufrir,

alguien dijo por allí…

y como alumnos de la vida

lo aprendimos

tanto en el guión del cine,

como en la publicidad,

que no lo vende nada mal

y entonces, lo creímos.

Presente la mente demente

en la escuela, ausencia del sentir…

“Es sin llorar”, decían por allí.

Los “debes”, y los “tienes”,

y Freud reflejando en su espejo,

a la culpa que se incrusta

desde la cuna.

Creencias y dolores, muestras…

que nos demuestran una y tra vez,

que la adultez que nos enseña,

ha de revisar desde la Consciencia

la narrativa que contiene

como protagonista el guión del desamor,

que domestica a la niñez,

a la ceguera, donde su expansión

se comprime…

Donde la verdad y la libertad,

se sujetan a la aprobación

de una esclavitud que nos aliena

a la mentira como clave

para subsistir, sin tantos golpes…

Desamor

que mora en el imperio de la Tierra.

¡Ah humanidad que se deshumaniza!

Y robotisa en la frialdad,

donde yo, la niñez, he venido a cumplir

con la misión que Dios me encomendó.

Dualidad en la que aprendo

a desprenderme del dolor

que es una mera ilusión…

¿Sujeta a las reglas? Ya no.

Mas bien, a la pulsación

del corazón de la Tierra,

donde la Naturaleza me recibe

plena de la abundancia.

Donde la fertilidad del Amor,

me ofrece, a la dulzura del panal

que se teje en la libertad de Ser.

Memorias dulces como la miel,

que espontáneamente brotan

como la verdad que Soy.

Vida que renueva, aula personal,

donde desenredo a la rigidez

y me entrego al vuelo…

Entonces, cielos sin nebulosas.

Vuelos del corazón que se fusionan

con el Amor que no se condiciona.