Vuela…

vuela

Vuela…
que nunca es tarde.
Abre tus brazos
y despega

de la creencia
que alberga
alguna pertenencia
que no sueltas.

Recuerda
de donde vienes,
y al corazón que eres.
No te detengas…,

que al cielo libre
y tan sutil,
sin peso alguno
has de llegar.

Abre tus brazos
y en el centro,
escucha el palpitar
de Dios hablar…

Si eres niño
que viaja a las estrellas,
trae contigo
a la linterna

para iluminar
a la ciudad,
donde el eco loco
todavía explota…

Tu risa niña,
es contagiosa.
Enseña al mundo adulto
a soñar.

A mirar a Dios
en el gorrión,
y en la flor.
En cada Ser

que vibra
en este espacio,
donde todos
somos hermanos.

Ven,
no te vayas…
quiero viajar
en la cometa

de la infancia.
Sí, volar en ella,
para encontrar
lo que Soy.

La flor y el gorrión,
tu risa y la de Dios,
cuando elevamos
la bandera del Amor…