Aquí todo es un milagro…!

Daniela y repollos

Ayer,
el mar…
ahora,
los pinos
que
entre las montañas
nos elevan
e invitan
a soñar…

Duraznos y
granadillas
de un dulzor,
que alegra
el paladar…
Ayer,
la espuma de la sal,
y ahora
este invento

de ciruelas
que destilan
sólo miel…
Prosperidad
abierta
en las venas
de Dios y de la Tierra.
Abundante
es la cosecha,

repollos que regocijan
al campesino,
quien les cuida
y honra, noche y día…
La gratitud
es la oración perenne
que se escucha
entre la milpa,
mientras las mazorcas
benditas…

y de rubios penachos
guardan misteriosamente
al fruto suculento
que se corta en una algarabía,
donde la alegría
reúne a toda la familia.
El fuego de la leña arde,
como los corazones
que agradecen,

a la Tierra, al dios sol,
al aire fresco, y a la lluvia,
y en primer lugar,
como dice don Adán,
a Dios…
Elotes que hierven
en grandes ollas,
entre la cocina de buen barro,
que se elabora a mano.

Tamales y tortillas,
atol que la niña saborea
agradecida…
Fiesta que germina
de la Madre Tierra,
abundancia que amalgama
la masa, para el pan,
que se sumerge
en este “café de palo”,

que me obsequia doña Fina.
Bondad a flor de piel,
la que experimento hoy,
aqui, en este hogar,
donde la sencillez
y generosidad del campo,
me regalan este instante mágico
con esta gran familia campesina,
donde todo es un milagro…